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Cómo arreglar una cultura organizacional negativa o disfuncional

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La cultura organizacional se refiere a la forma de pensar y políticas aceptadas por los colaboradores  de una organización. Esta cultura se moldea a partir del estilo de liderazgo, las relaciones entre compañeros y del conjunto de valores, conductas, normas y prácticas que estén presentes en el día a día de las compañías.

El factor humano es fundamental al momento de configurar una cultura organizacional amable, productiva y colaborativa. Si no existe una buena relación y balance en las relaciones, el ambiente puede volverse altamente tóxico. Esto puede generar una alta rotación de personal, una baja en la productividad, riñas internas y propiciar conductas nocivas. En los peores casos, la empresa puede quebrar como resultado de un mal ambiente laboral.

Si, por desgracia, el ambiente laboral no es bueno en tu empresa o consideras pertinente trabajar en la cultura organizacional de la misma, presentamos 4 pilares básicos para empezar a avanzar en la dirección correcta.

  1. Traza estrategias basadas en principios sólidos, no en prácticas:
    Hay prácticas que pueden funcionar para algunas empresas pero ser contraproducentes en otras. La clave para distinguir que puede funcionar y qué no es ser congruente con el giro de la empresa y los valores que promueve. Por ejemplo,  una empresa que fabrica llantas podría tener un evento de convivencia al rededor de carreras de autos, mientras que para una empresa preocupada por el medio ambiente se obtendrían mejores resultados organizando un día de campo.  Sucede lo mismo con las prácticas diarias, ¿qué políticas harían sentir a los colaboradores que trabajan en una empresa integralmente comprometida a un objetivo? Todo esto es parte de generar credibilidad desde dentro.
  2. Sé humilde y honesto:
    Construir una cultura es un proceso complejo que en gran parte consiste en probar que funciona y qué no y hacer ajustes a partir de los resultados. Un líder exitoso deberá poder compartir este proceso con su equipo y aceptar cuando se cometan equivocaciones. Hacer a todos sentirse involucrados genera confianza, compromiso con las metas establecidas y una mejor aceptación del fracaso.
  3. Arranca de raíz la mala hierba:
    Habrán ocasiones en las que tradiciones, prácticas e incluso personas dentro de la organización son demasiado perjudiciales y gastar recursos en tratar de mejorarlas es demasiado costoso. En esos casos el enfoque más sano y efectivo es poner un fin lo antes posible y de la forma más definitiva.
  4. Convierte los esfuerzos en una práctica constante:
    La cultura, tanto organizacional como popular es un proceso y siempre hay espacio para mejorar. Las metas deben re-evaluarse y replantearse cada determinado tiempo y los miembros del equipo deben mantenerse comprometidos y motivados, siendo conscientes también del avance logrado.